martes, 24 de mayo de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
SIGLO XX
Si algún mote se ha ganado este siglo, en lo que lleva consumido de años, es el de siglo chapucero, porque todas las cosas que había que hacer bien las ha hecho de mala manera, chapuceramente; y en cambio ha realizado a la perfección las cosas que no había que hacer, ni bien ni mal. Y ahí está la chapuza mayor de todas, de la que salen todas las demás: el empezar por no distinguir lo que había que hacer de lo que no.
El defensor. Pedro Salinas
lunes, 16 de mayo de 2011
FALSAS PROMESAS
El sistema sigue prometiendo amplias recompensas materiales y ofreciendo a los trabajadores la posibilidad ilusoria de aproximarse al "nivel de vida" de las clases privilegiadas a través de la carrera del consumo. Pero cuando aquéllos llegan a acceder a ciertos consumos que antes eran privativo de éstas, cuando se generaliza el consumo de agua embotellada, aumenta el consumo de carne o el uso del automóvil, es cuando curiosamente aparece una degradación de la calidad del agua corriente, o una pérdida en la calidad dietética de los alimentos, que exigen cada vez más el consumo de agua embotellada o el aporte proteínico adicional de la carne, no ya como un lujo caprichoso sino como una nueva necesidad creada por el sistema, lo mismo que la enorme extensión de las ciudades y la construcción de viviendas inhóspitas o alejadas de los centros de trabajo, empujan muchas veces al uso del automóvil como una nueva exigencia y no como un lujo de las clases privilegiadas, a pesar de su ineficacia como medio de transporte generalizado.La economía en evolución. José Manuel Naredo
martes, 10 de mayo de 2011
PARADOJA
viernes, 6 de mayo de 2011
SACRIFICIO
martes, 26 de abril de 2011
INTERESES EN CONFLICTO
Los salarios del trabajo dependen generalmente, por doquier, del contrato concertado por lo común entre estas dos partes, y cuyos intereses difícilmente coinciden. El operario desea sacar lo más posible, y los patronos dar lo menos que puedan. Los obreros están siempre dispuestos a concertarse para elevar los salarios, y los patronos, para rebajarlos.
Sin embargo, no es difícil de prever cuál de las dos partes saldrá gananciosa en la disputa, en la mayor parte de los casos, y podrá forzar a la otra a contentarse con sus términos. Los patronos, siendo menos en número, se pueden poner de acuerdo más fácilmente, además de que las leyes autorizan sus asociaciones o, por lo menos, no las prohíben, mientras que, en el caso de los trabajadores, las desautorizan. No encontramos leyes del Parlamento que prohíban los acuerdos para rebajar el precio de la obra; pero sí muchas que prohíben esas estipulaciones para elevarlo. En disputas de esa índole los patronos pueden resistir mucho más tiempo... A largo plazo, tanto el trabajador como el patrono se necesitan mutuamente; pero con distinta urgencia.
Sin embargo, no es difícil de prever cuál de las dos partes saldrá gananciosa en la disputa, en la mayor parte de los casos, y podrá forzar a la otra a contentarse con sus términos. Los patronos, siendo menos en número, se pueden poner de acuerdo más fácilmente, además de que las leyes autorizan sus asociaciones o, por lo menos, no las prohíben, mientras que, en el caso de los trabajadores, las desautorizan. No encontramos leyes del Parlamento que prohíban los acuerdos para rebajar el precio de la obra; pero sí muchas que prohíben esas estipulaciones para elevarlo. En disputas de esa índole los patronos pueden resistir mucho más tiempo... A largo plazo, tanto el trabajador como el patrono se necesitan mutuamente; pero con distinta urgencia.
Adam Smith. La riqueza de las naciones, 1776
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